1.IMAGEN Y CIVILIZACIÓN
Las imágenes han formado parte de nuestra cultura desde los mismos orígenes de la humanidad. Las cuevas en las que se guarecían nuestros antepasados en la prehistoria guardan aún en sus paredes admirables pinturas en las que se representan símbolos, animales y elementos naturales. Posteriormente, con el surgimiento de la civilización, la imagen cobró una importancia aún mayor cuando quedó ligada a la religión y el ejercicio del poder. Las pinturas, las estatuas y los monumentos conmemorativos sirvieron para representar a los dioses y para exaltar la figura de los poderosos mostrando sus victorias militares, su fuerza o su vínculo con la divinidad.
Durante siglos, el arte ha producido imágenes de todo tipo, que han configurado nuestra manera de mirar la realidad y de interpretarla. Desde el antiguo Egipto hasta la modernidad, las imágenes han servido para mostrar a la población el aspecto y las supuestas virtudes de sus gobernantes, así como para recordar a todos cuáles eran las creencias en las que se basaba el ordenamiento social.
El impacto de las imágenes se hizo aún mayor cuando se difundieron las nuevas técnicas de representación pictórica a partir de la época renacentista. Innovaciones como la pintura al óleo o el desarrollo de la perspectiva permitieron elaborar imágenes de excepcional realismo y con una enorme potencia expresiva, que contribuyeron a modificar significativamente nuestra manera de ver el mundo.
Posteriormente, la aparición de la fotografía supuso una auténtica revolución en nuestra forma de relacionarnos con las imágenes. Hoy en día resulta difícil hacerse una idea del extraordinario impacto que ejerció en la Europa del siglo XIX este nuevo arte. Nuestra actual cultura audiovisual, que está saturada de imágenes, es en realidad heredera de las transformaciones que la fotografía trajo consigo.
Por eso, para comprender el mundo en que vivimos y la forma en que nuestra vida está ligada a la interpretación de las imágenes, resulta crucial pensar acerca de los cambios que introdujo la fotografía en el mundo del arte como en nuestra manera de relacionarnos con la realidad.
2.LA FOTOGRAFÍA
La filósofa y ensayista Susan Sontag dedicó uno de sus libros más influyentes a reflexionar acerca de esta cuestión. En Sobre la fotografía, Sontag explora el modo en que nuestra manera de acercarnos a las imágenes condiciona nuestra interpretación de la realidad.
La potencia que asociamos a las fotografías está asociada al modo en que estas imágenes parecen capaces de presentarnos las cosas objetivamente, congelando el tiempo en un instante determinado y mostrando nítidamente hasta el más mínimo detalle. Por eso a veces tenemos la impresión de que las fotografías son más reales que la realidad misma, hasta el punto de hacernos vivir con una cierta sensación de irrealidad aquellos acontecimientos de los que no tenemos imágenes. De alguna manera creemos que las imágenes son testigos de la verdad, cuando lo cierto es que toda imagen es el resultado de una intervención humana.
Aunque a veces se nos olvida, detrás de toda fotografía hay alguien que ha elegido qué fotografiar, cómo hacerlo y cuándo. Además, también las personas que son fotografiadas suelen alterar su conducta habitual cuando posan para mostrar ante la cámara el aspecto con el que quieren ser recordados.
Lejos de ser un reflejo neutral de la realidad, en todas las fotografías hay un elemento de artificialidad.
Las fotografías, además, han modificado nuestra manera de entender la belleza. Cuando el fotógrafo elige un detalle que considera interesante o cuando apunta la cámara hacia una escena que le resulta atractiva, más que fijarse en lo que es bello, lo que hace es aislar aquello que le parece digno de ser contemplado. Incluso cuando el contenido de las imágenes produce horror, miedo o rechazo; el hecho de que alguien nos haga centrar la atención en ellas cambia por completo nuestra relación con lo que se nos muestra, que adquiere así una relevancia que de otro modo no tendría.
En su fascinante ensayo, Sontag también alude a las dimensiones éticas y políticas de la fotografía. Por ejemplo, señala cómo la actitud del fotógrafo es necesariamente pasiva.
Cuando se produce un acontecimiento, quienes son testigos de él pueden elegir entre fotografiarlo o bien intervenir en lo que está sucediendo. No es posible hacer ambas cosas a la vez, por lo que si optamos por tomar una fotografía, inevitablemente estamos dejando de participar activamente en lo que pasa. Esto puede tener implicaciones serias cuando lo que nos muestran las imágenes es el sufrimiento de los demás.
Las fotografías en las que se refleja la violencia y el horror tienen sin duda una fuerza muy especial. A menudo, la intención del fotógrafo que las ha tomado es la de producir empatía y compasión para sacudir nuestras conciencias. Sin embargo, Sontag nos recuerda que la exposición continuada a este tipo de imágenes podría llegar a tener un efecto contraproducente, puesto que a la larga pueden acabar por hacernos insensibles.
El peligro es que una sobreabundancia de imágenes terribles nos haga mirarlas como un simple espectáculo, en lugar de cómo un testimonio vivo del dolor humano.
Aunque el libro de Sontag fue publicado en 1977, muchas de sus observaciones siguen siendo hoy en día asombrosamente certeras. En aquella época nadie podía imaginarse el grado en el que la cultura de la imagen iba a desarrollarse con la aparición de Internet y la difusión de los teléfonos inteligentes. Ahora que nuestras vidas están inevitablemente ligadas al mundo digital, la cantidad de imágenes que nos rodean resulta abrumadora. Su influencia en nuestra vida cotidiana abarca todos los campos, desde la publicidad a la política y desde la transmisión de noticias hasta las distintas formas de entretenimiento. Por eso resulta crucial que la filosofía nos ayude a reflexionar sobre esta cuestión, puesto que actualmente nuestra manera de pensar, de comunicarnos y de relacionarnos con la realidad está más que nunca mediada por el poder de la imagen.
3. ACTIVIDADES
*¿Crees que hay situaciones que no deben fotografiarse? ¿Por qué?
*¿Crees que las imágenes que muestran el sufrimiento ajeno pueden llegar a anestesiarnos y a bloquear nuestra capacidad de compasión? ¿Cómo deberíamos relacionarnos con ese tipo de imágenes? ¿Tendría que limitarse la exposición del público a estos horrores?
(C. Prestel Alfonso. Filosofía Bachillerato. Editorial Vicens Vives. Barcelona. 2022)